domingo, 12 de septiembre de 2010

Amado mío.

Tu boca es como una copa
pues tus labios saben a vino y a miel,
en ellos me quiero embriagar
por la dulzura de un amor
que siempre es nuevo
como el sol de cada día,
el cual me fortalece y me lleva
a una ilusión desbordante.
Amarte, es también agradecerte
por ser, por estar, por vivir.
Tu amor es la promesa que no falla,
la esperanza que siempre es victoria
y la ternura que no hastía.
Te amo con la fuerza que es tuya y mío.
Te amo por ser tú quien eres, original,
sencillo, espontáneo ,alegre,
y eternamente romántico.
Serás siempre la flor de mi alegría
que se rinde por ti, hoy
y para toda la eternidad.

Amado mío.

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